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Capítulo 4

III. Disputa de Elifaz con Job.

A. Los inocentes prosperan.

1. Job de ser alentador ahora se queja del mismo.

a. 4:1 En ese momento Elifaz temanita, intervino; en la protesta que hace Job de su vida y le dijo:

b. 4:2 Te molestas si te habló. Pero ¿quién podrá impedirme hablarte?

c. 4:3 Porque tú enseñabas a muchos, dabas consejos y fortalecías las manos débiles.

d. 4:4 Si alguien tropezaba al escuchar tus palabras se levantaba. Y las rodillas que decaían se esforzaban; se corregían y seguían adelante.

e. 4:5 Pero en este momento, ahora eres tú que estas pasando por un mal y te desalientas. Cuando ahora te ha tocado vivir esto, te turbas.

2. Lo que era Job y como ha terminado.

a. 4:6  ¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?

b. 4:7 Recapacita ahora; ¿qué inocente se ha perdido? ¿Y dónde han sido destruidos los rectos?

a. 4:8 Como yo he visto, los que preparan el terreno para iniquidad. Y siembran injuria, la cosechan; el inicuo termina mal.

3. Compará al león con la justicia de Dios

b. 4:9 Son destruidos por el aliento de Dios. Y por el soplo de su justicia son acabados.

c. 4:10 Aun el león con sus rugidos y sus bramidos para llamar a sus leoncillos para comer de su presa. Se les desgastan sus dientes.

d. 4:11 Cuando el león envejece. Y muere por falta de presa. Y los hijos se dispersan, abandonan a la leona.

4. Elifaz diserta sobre lo que le sucede a Job.

a. 4:12 El asunto me parecía que estaba oculto; pero me ha susurrado algo al oído de este asunto.

b. 4:13 Como una imaginación de visiones nocturnas. Cuando el sueño cae sobre los hombres.

c. 4:14 Me sobrevino un espanto y un temblor. Que estremeció todos mis huesos.

d. 4:15 Y al pasar un espíritu por delante de mí. Hizo que se erizara el pelo de mi cuerpo.

e. 4:16 De repente delante de mis ojos aparece un fantasma. Cuyo rostro apenas pude ver, pero sin reconocerlo. Pero lo oí decir:

5. Elifaz revela que Dios es Justo.

a. 4:17  ¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo?

b. 4:18 Mira, que en sus siervos no confía. Y notó necedad en sus ángeles.

c. 4:19  ¡Cuánto más en los hombres que habitan en casas de barro! Cuyos bases están sobre el polvo de la tierra. ¡Sus bases serán comidas por la polilla!

d. 4:20 De un día para otro son destruidas. Se pierde para siempre, y no hay quien la repare.

e. 4:21 Así como desaparece su casa con su belleza; consumida por las polillas. De igual forma termina el hombre; consumido por gusano.  Y mueren sin haber adquirido sabiduría.

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